Air Liquide presenta la primera tecnología de craqueo de amoníaco a escala industrial del mundo para permitir el suministro global de hidrógeno con bajas emisiones de carbono.

París, Francia — Air Liquide ha lanzado oficialmente la primera unidad piloto de craqueo de amoníaco a escala industrial del mundo, lo que marca un hito histórico para la economía global del hidrógeno. Ubicada en el puerto de Amberes-Brujas (Bélgica), la nueva instalación cuenta con una impresionante capacidad de conversión de amoníaco a hidrógeno de 30 toneladas diarias, lo que demuestra que el craqueo de amoníaco a gran escala no solo es técnicamente viable, sino que también está listo para su adopción industrial. Este logro aborda uno de los eslabones tecnológicos más cruciales que faltan en el desarrollo de cadenas de suministro de hidrógeno renovable y con bajas emisiones de carbono.

Durante años, el sector del hidrógeno se ha enfrentado al reto de transportarlo eficientemente a largas distancias. Si bien el hidrógeno es un pilar fundamental de las estrategias globales de transición energética, su baja densidad volumétrica encarece y complica su almacenamiento y transporte. El amoníaco (NH₃), producido mediante la combinación de hidrógeno con nitrógeno, se ha convertido en un transportador de hidrógeno muy práctico. Puede generarse de forma económica en regiones ricas en energías renovables, como la solar, la eólica y la hidroeléctrica, antes de ser transportado a todo el mundo utilizando la infraestructura existente de amoníaco a gran escala. Una vez entregadas, las tecnologías avanzadas de craqueo de amoníaco, como la desarrollada por Air Liquide, permiten la conversión limpia del amoníaco en hidrógeno, ofreciendo una vía escalable para las industrias que buscan descarbonizar la fabricación, la química, el transporte pesado y la movilidad.

La nueva unidad piloto de Air Liquide integra múltiples tecnologías patentadas diseñadas para ampliar los límites de la producción industrial de hidrógeno. El proyecto incorpora innovaciones en seguridad de procesos, pruebas de materiales de alto rendimiento, sistemas catalíticos de última generación para el craqueo eficiente del amoníaco, tecnología optimizada de combustión de amoníaco y técnicas avanzadas de separación molecular que mejoran la pureza del hidrógeno. Demostrar estas tecnologías a escala industrial representa un gran avance para la compañía, que pone de relieve su capacidad para transformar la investigación científica en soluciones robustas y prácticas que apoyan a sus clientes en la construcción de infraestructuras de hidrógeno bajas en carbono, fiables y a gran escala.

La puesta en marcha de esta planta también refuerza el compromiso estratégico de Air Liquide de acelerar el despliegue de hidrógeno renovable y bajo en carbono a nivel mundial. Al validar el craqueo de amoníaco a escala industrial, la compañía proporciona el componente tecnológico necesario para establecer cadenas de suministro globales capaces de transportar hidrógeno limpio desde regiones con alto consumo energético hasta los principales centros de consumo de Europa, Asia y otros lugares. Este avance impulsa el desarrollo de plantas de craqueo de amoníaco a escala mundial en el futuro, lo que permitirá a las industrias acceder al hidrógeno a precios competitivos y, al mismo tiempo, cumplir con los objetivos climáticos cada vez más estrictos.

Armelle Levieux, miembro del Comité Ejecutivo de Air Liquide encargado de las actividades de Innovación, Tecnología y Energía del Hidrógeno, destacó la importancia de este logro:

La puesta en marcha de nuestra unidad piloto de craqueo de amoníaco en Amberes es más que un éxito tecnológico: supone un paso fundamental para definir el futuro del suministro global de hidrógeno. Como primera demostración a escala industrial de este tipo, esta unidad abre la puerta a nuevas cadenas de valor de hidrógeno bajo en carbono que respaldarán las necesidades de descarbonización de la industria y la movilidad. Demuestra la capacidad de Air Liquide para innovar, escalar tecnologías revolucionarias y ofrecer soluciones prácticas que contribuyan a la transición energética global. Estoy inmensamente orgulloso de la dedicación y la experiencia de todos nuestros equipos, que hicieron posible esta primicia mundial.

Con este hito, Air Liquide refuerza su liderazgo en innovación en hidrógeno, avanzando en las tecnologías necesarias para acelerar la descarbonización global y construir un sistema energético más resiliente y sostenible.

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