El objetivo climático de la UE para 2040 recibe una cautelosa aprobación de la industria química

El 2 de julio, la Comisión Europea presentó un nuevo y ambicioso objetivo climático de la UE para 2040: una reducción del 90 % de las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con los niveles de 1990. Esta propuesta se basa en el objetivo legalmente vinculante de reducir las emisiones en un 55 % para 2030 y describe una visión para una economía europea descarbonizada y con cero emisiones netas para 2050.

La industria química, un actor importante en el panorama industrial europeo, respondió con moderado optimismo. La asociación alemana de la industria química (VCI) acogió con satisfacción la transición hacia una política climática más flexible y estrategias de transición económicamente viables, especialmente la propuesta de integrar los créditos internacionales de carbono a partir de 2036 y las absorciones permanentes en el Régimen de Comercio de Emisiones de la UE (RCDE UE).

«Este es un avance muy necesario», declaró Wolfgang Große Entrup, director general de VCI. «Pero la reforma del RCDE UE debe integrar plenamente el comercio de emisiones como herramienta central. Excluirlo limita nuestras opciones y ralentiza la descarbonización industrial».

Große Entrup destacó que la industria química alemana ya ha reducido sus emisiones de GEI en más del 60 % desde 1990, gracias a la inversión sostenida y la innovación tecnológica. Subrayó que la transformación que se avecina exige una inversión de capital aún mayor, algo que solo una industria sólida y competitiva a nivel mundial puede lograr.

El VCI instó a los responsables políticos a incluir las reducciones globales de carbono en futuros marcos para acelerar la protección del clima en Europa y el resto del mundo. Según Große Entrup, permitir que las empresas utilicen créditos internacionales crearía un escenario beneficioso para todos: maximizar las ganancias climáticas y preservar la competitividad industrial.

El objetivo de la Comisión refleja un cambio hacia estrategias de sostenibilidad más realistas y equilibradas, un avance positivo para las industrias que se enfrentan al aumento de los costes energéticos y a la presión del mercado global. Sin embargo, VCI advirtió que, a menos que se adopten plenamente instrumentos prácticos como el comercio de carbono, Europa corre el riesgo de desindustrializarse, una medida que podría perjudicar, en lugar de favorecer, la agenda global contra el cambio climático.

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